
Para ser justos, muchos profesores son tolerantes con las faltas de ortografía y redacción incompleta, dándole mayor importancia a la idea que se pretende expresar. Saben que no es nuestra lengua materna y son flexibles al respecto. Pero, a nivel cultural, estamos acostumbrados a presentar informes impecables en aspectos de forma y fondo, por lo que entregar un trabajo con estándares bajos no iba con nosotros.