Aunque pudiera sonar poco relevante, una de las mayores incomodidades que hemos encontrado aquí en Canadá, es el tratamiento de los olores producto de la cocción de alimentos.Sabemos que muchos se preguntaran, ¿No es lo mismo en todos lados? Aunque la respuesta parezca evidente, no lo es. Los materiales de construcción que se utilizan aquí, sobre todo el uso extendido del aislante, impiden que los olores de la cocción de alimentos se disipen normalmente (aún con el uso de la campana), haciendo que todo quede impregnado de este peculiar aroma, que si bien no es grave, es un poco molesto.
Es por ello que decidimos escribir esta nota, para explicar brevemente las alternativas que hemos encontrado para disminuir y/o eliminar este tipo de olores.

Una de las mayores preocupaciones que teníamos cuando empezamos a estudiar, fue de cómo íbamos a hacer cuando nos tocara redactar informes y/o trabajos en francés. Si bien es cierto que se nos da bien la escritura, no es menos cierto que a nivel universitario, la dificultad en cuanto a redacción y exposición de ideas, aumenta.
Durante la estación más fría del año, es común el uso de la calefacción para calentar las casas en Canadá. En ese sentido, podemos encontrar apartamentos donde el chauffage (a gas) está incluido en el precio del alquiler, pero hay otros, donde la calefacción es eléctrica y cuyos gastos de operación corren por cuenta del arrendatario.
Canadá es conocido por antonomasia como "país del primer mundo", y no es para menos. Todos los índices de desarrollo humano a nivel mundial avalan esa acepción. Ergo, mucha gente piensa que los canadienses son seres humanos que han alcanzado tal grado de madurez colectiva, que pasan de los problemas conductuales que tanto criticamos en nuestros países de origen.
Siempre que se habla del invierno, inexorablemente se relaciona al frío extremo. No obstante, existe una condición atmosférica que afecta aún más la salud que las gélidas temperaturas: la humedad.
Hace como cuatro meses, escribimos